martes, 18 de octubre de 2011

Un pajarito citadino

Los Pyrocephalus Rubinus que nos alegran el paso en las calles.

Un pajarito citadino I


Un pajarito citadino II


Un pajarito citadino III

lunes, 10 de octubre de 2011

Solo

Solo by rlzl
Solo, a photo by rlzl on Flickr.
Via Flickr:
Quienes sufren de adicciones entenderán lo que es caminar por la calle y no controlar el cuerpo cuando ve una situación que amerita ser congelada. Un perro en una puerta, quieto e inmutable, con un marco de grises, negros, blancos y mohos es el motivo. Pero no fui capaz de creer que en el momento justo en que disparaba mi cámara, un gato salió corriendo por la puerta y el ya familiar perro quedó más solo que antes. Y así permaneció, con cabeza gacha y resignación.

martes, 4 de octubre de 2011

Duermen


Duerme by rlzl
Duerme, a photo by rlzl on Flickr.
Él duerme en una gran casa
Él duerme en una gran casa, a photo by rlzl on Flickr.

Cartagena es una ciudad de ensueño. ¡Qué noches! Todos duermen. Vivirán es de sueños.




lunes, 19 de septiembre de 2011

El Río (por ningún lado)

En Medellín el Río es eje de la ciudad, pero no de la sociedad. Algún día podrá caminarse y ser zona libre de discriminaciones, centro de encuentro.

Torre de luz
Torre de Luz
Puente en obra
Puente en obra
Torre de puente en obra
Torre de puente en obra
En obra
En obra
El Río (por ningún lado), a set on Flickr.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Bazooka

Bazooka by rlzl
Bazooka, a photo by rlzl on Flickr.
No queriendo sonar cliché, sé que este cambio de bazooka puede ser una buena oportunidad para muchas personas. En los Montes de María lo necesitamos, aún.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Medellín fría

Medellín fría by rlzl
Medellín fría, a photo by rlzl on Flickr.
Tarde de lluvia, domingo, no mucho qué hacer, sólo ver pasar la gente y las luces de carros y camiones. Medellín fría...llueve...mejor vámonos para la casa.

martes, 15 de febrero de 2011

Renovando la mirada trágica al activismo en redes sociales


Los recientes levantamientos en Túnez y Egipto han permitido ampliar más la reflexión que hacía en una columna pasada desde lo que escribía Malcom Gladwell en “Por qué la revolución no será tuiteada”. Reporteros y ciudadanos del común fueron capaces de difundir con rapidez sus mensajes gracias a las redes sociales; Twitter, especialmente. Egipto es el ejemplo más reciente del abanico de posibilidades que la inmediatez y la posibilidad de conocimiento de la información de primera mano nos abren. Joel Simon destaca varios de estos casos y sus efectos en “A Twitter Revolution for Journalists”.

Pero antes cabe advertir que las posibilidades de comunicación no nos pueden distraer de las verdaderas fuerzas humanas que están en juego, como recalca Adam Weinstein. Aún el mismo Simon dice que el cambio se reduce a un ámbito en particular, el cubrimiento:
“So while the claims of social media as a democratizing tool may well be overstated, what the unrest in Egypt did show are the ways in which social media and Twitter in particular are transforming both media coverage and human rights documentation. For now, that's the real revolution. “
Por eso es sensato no emocionarse haciendo extrapolaciones a todo ámbito. En este punto el argumento de Gladwell permanece vigente: el cambio profundo requiere mucho más que los frágiles compromisos que se adquieren por las redes sociales.

martes, 28 de diciembre de 2010

Una mirada trágica al activismo en las redes sociales

Acabando de leer Por qué la revolución no será tuiteada de Malcom Gladwell siento con más argumentos que la impresión que me dejaron las últimas semanas de trabajo en las calles tienen algo de cierto. El artículo básicamente lo resumo en lo siguiente: la importancia de las relaciones cercanas a la hora de lograr impacto y las falencias de los frágiles nexos construidos a través de las redes sociales para consolidar cambios profundos. Es, por supuesto, la mirada trágica a los efectos de las redes sociales, pero hace parte del juego de tesis y antítesis que los involucrados en diferentes clases de activismo, política y cambio social deben conocer para lograr su síntesis. Mucho se ha dicho de las maravillas de las redes, presento pues algunas citas de este texto que se atreve a hablar de lo contrario:

“el activismo de Facebook triunfa no por motivar a la gente a hacer sacrificios reales sino por impulsarla a hacer pequeñas acciones que no requieren mayor compromiso.”
“El activismo que desafía el statu quo -que ataca problemas profundamente enraizados- no es para los ánimos vacilantes.”
“Internet nos permite sacar provecho de esas conexiones distantes con maravillosa eficiencia. Es magnífico para la difusión de la innovación, la colaboración interdisciplinaria, para relacionar continuamente a compradores y vendedores, y para las funciones logísticas del mundo de las citas. Pero los lazos informales rara vez conducen a un activismo de alto riesgo.”
“Como las redes no tienen una estructura centralizada de liderazgo ni líneas claras de autoridad, enfrentan problemas reales a la hora de alcanzar el consenso y fijar los objetivos. No pueden pensar estratégicamente; son propensas al conflicto y al error. ¿Cómo se pueden hacer elecciones difíciles sobre la estrategia o la orientación filosófica cuando todas las opiniones tienen el mismo valor?”
Corolario: ¿cuándo usar las redes para actuar, cuando usar las jerarquías?
“Pero [las redes sociales son] simplemente una forma de organizarse que favorece los lazos informales a través de los que accedemos a la información, en contraposición a los lazos fuertes que nos ayudan a perseverar frente al peligro. Desvía nuestras energías de organizaciones que promueven cambios estratégicos y actividad disciplinada, hacia aquellos que promueven elasticidad y adaptabilidad. Hace más fácil que los activistas se expresen y más difícil que esa expresión tenga cualquier tipo de impacto.”
Como alguna vez, dentro de su contexto, lo habría dicho Fajardo (“ni uribista, ni anti-uribista”), igualmente me declaro estar ni en contra ni a favor de las redes sociales. Más bien diría que a favor del cambio social, no de los diferentes medios para alcanzarlo.

Pero un argumento irrebatible del texto es el valor de las relaciones cercanas, los “fuertes lazos personales”. Si el otro me fuera lejano, ¿tendría algún sentido la acción? El moverse a cambiar algo provoca una incomodidad que no puede superarse a menos que entienda personalmente la situación ajena que aqueja. Ver fotos o videos en la Web no va a hacerme ver que la realidad del otro es tan cercana a la mía como cuando puedo darle la mano a un damnificado por el invierno, ensuciarme la ropa compartiendo con los habitantes de la calle o entrar en la casa de una víctima de la violencia. En este punto me declaro en contra de la virtualidad.